sábado, 9 de junio de 2012

Sharapova sigue con el legado de las grandes tenistas

   Maureen Connolly, Margaret Smith, Billie Jean King, Chris Evert, Martina Navratilova, Steffi Graf, Gabriela Sabbatini, Monica Seles, Martina Hingis, Lindsay Davenport, Justine Henin, Serena Williams, Venus Williams y Kim Clijsters. Si hay que labrar la historia del tenis femenino con nombres, esos serían los que formarían la lista. Aunque habría que tener en cuenta a partir de hoy -y hacer un balance al final de su joven carrera para ver si merece integrarla- a María Sharapova. La rusa logró el torneo grande que le faltaba: Roland Garros. Y, con el, completo su Grand Slam de carrera y se configura como una de las mejores tenistas de los últimos tiempos.
 Es difícil hacer un contraste de lo conseguido por Sharapova con las más grandes de este deporte. Lejos está de ser equiparada con ellas, pero sí puede ser colocada entre las mejores de la última década y de los últimos años.
 En cuanto a lo que ganaron, su influencia en el mundo tenístico y su gran calidad de juego, las más destacadas de segundo milenio son las hermanas Williams, Justine Henin y Kim Clijsters. 
 La mayor de las Williams, Venus, logró 43 títulos singles, entre ellos siete Gland Slams -ganó Wimbledon en cinco ocasiones y US Open en dos-, pero no consiguió ganar sus finales de Australia en 2003 ni Roland Garros en 2004-. También fue doble medalla dorada en Sydney 2000 y consiguió el dobles en Beijing 2008. 
 Su hermana Serena levantó 41 trofeos, entre ellos trece torneos grandes de todos los colores: cinco abiertos australianos, un abierto francés, cuatro ingleses y tres de Estados Unidos. También logró dos oros en dobles, tanto en Sydney como en Beijing. Ambas lograron el Grand Slam de carrera en dobles, jugando juntas.
 Henin, por su parte, tiene en total 43 copas y siete grandes -un Australia, cuatro Roland Garros y dos US Open- aunque le faltó el abierto de Inglaterra. También fue oro olímpico en Atenas 2004 singles. Clijsters tiene 41 consagraciones, pero no es una gran campeona de Slams: sólo Australia en 2011 y tres US Open, perdiendo finales de Roland Garros en 2001 y 2003 y no pasando de semis en el más antiguo torneo de los cuatro.
 Claramente, éstas fueron las últimas grandes figuras de este deporte, pero con Clijsters sin ganar nada desde el año pasado, Henin retirada y las hermanas estadounidenses en decadencias por problemas de salud y físicos, podría empezarse a analizar a la María como el nuevo estandarte para marcar una época. Tiene sólo veinticinco años, mientras que las ya analizadas pasaron los treinta.
 La rusa tuvo un arranque prometedor de carrera, logrando en 2004 -su segundo año como profesional- el abierto inglés frente a Serena y el WTA Championship -equivalente al Masters masculino-. Aún compitiendo en una época dominada por las Williams, Davenport, Henin y Clijsters, logró meterse en el top ten rápidamente y fue considerada una gran promesa. Luego ganó en Estados Unidos en 2006 y en Australia en 2008 -ante Henin y Ana Ivanovic- y fue número uno, pero las lesiones mermaron su rendimiento y cortaron su reinado. Aún así, consiguió hasta ahora 27 títulos y, con el Roland Garros de hoy, su cuarto Grand Slam, completando la corona de carrera -algo que sólo otras nueve mujeres alcanzaron-. Esto la mete en el lote de las mejores, teniendo mucho tiempo para seguir aumentando sus vitrinas.
 En este 2012, el primer año en mucho tiempo en el que tiene continuidad, ya llegó a la final del Australian, Indian Wells y Miami y ganó Stuttgart, Roma y el torneo parisíno. Desde el lunes, volverá a la cima del Ranking WTA. El futuro dirá, y se podrá ver en unos años lo que Sharapova llegó a ganar y lograr. Por ahora, se puede hablar de ella como la que conquistó Australia, Francia, Inglaterra, América y el mundo. Reina hoy, princesa siempre.




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